miércoles, 21 de noviembre de 2012

27 ¿OFICINA FRANCESA DE INMIGRACIÓN E INTEGRACIÓN?

¿OFICINA FRANCESA DE INMIGRACIÓN E INTEGRACIÓN?

Efectivamente, en Francia existe un departamento administrativo llamado OFII. Su traducción directa es "Oficina Francesa de Inmigración e Integración". Pero bien vale preguntarse, ¿A quién integran y cómo lo hacen? ¿Logran los franceses integrar a sus huéspedes? Estas y otras preguntas pueden surgir en la estadía en Francia.



Quería iniciar este post dando un poco de información general acerca de este "hermoso" organismo, que como otros organismos franceses, nos dará un ejemplo valido de como se mueven las cosas por estas tierras que poco a poco se están haciendo más frías.

Creada en 2009, la OFII estuvo precedida por la ONI (Oficina Nacional de Inmigración) y otras como la OMI y la ANAEM. Lo cierto es que el país del hexágono, como también es llamada Francia, esta oficina es la encargada de los asuntos relacionados con los extranjeros. Desde la época del General Charles De Gaulle los franceses han tenido interés por controlar su flujo migratorio que a través de la historia ha tenido un significado importante. Sin embargo, a pesar de su importancia, en este momento la inmigración en Francia es un tema delicado, transformándose en punta de lanza de muchos políticos de derecha como Marine Le Pen

Entrando en materia, la OFII tiene un interés vital para los que vienen a Francia con una Visa de Estudiante conseguida en el país de origen. Aparte de tener esta visa, es obligatorio después del arribo al destino, oficializar la entrada al país en la oficina mencionada con la finalidad de obtener un título de Séjour. Vale destacar que en lo personal, no tenía idea de cómo sería ese procedimiento, yo estaba encandilado aún por mis tramites CADIVI.

Recién llegado, oliendo aún a gasolina venezolana, me tracé como objetivo tener mi primera experiencia con la burocracia francesa. Claro, ya teniendo un Máster II en esa rama de la ciencia, me parecía que nada podría superar a mi bello país. Dos días luego de llegar a Toulouse, estaba presente en la OFII, como latino que no desea que lo metan en el saco malo, cumpliendo de manera inmediata con mis deberes...jejeje (Pienso que algunos extranjeros, sólo algunos, nos portamos mejor fuera de casa).

De hecho, existía una línea amarilla y un escritorio, como distancia entre "esa señora" y yo. Personaje que marcó para toda mi vida la visualización que tengo de la mayor parte de los funcionarios públicos en Francia. No fue la primera vez que la vi que me marcó, fue la segunda, pero desde el inicio me dejo un mal sabor de boca. En ese momento, únicamente entregué un formulario que me fue dado en Caracas (Embajada de Francia), con el que posteriormente me abrirían un archivo dentro del sistema migratorio francés... Su mirada demostraba mal humor. 



No dan mucha información la primera que se va a la OFII, además que Doña Simpatía tampoco ayudaba mucho. De ahí me fui en el mismo limbo que llegue, sólo con la noticia de que llegaría un correo físico a la residencia que había registrado en la planilla. En el correo estaría la fecha en la que debería presentarme nuevamente en mi lugar de "integración" para una consulta médica. 

Después de una larga espera, a casi un mes y medio de mi visita inicial, hicieron contacto conmigo, sin embargo no fue del todo exitoso. Por medio de un mensaje de voz, supe que llamaban porque tenían algunas confusiones con mis documentos. Realmente, con los de mi esposa. Fue ahí cuando cometí uno de los errores más lamentables de mi vida... (Ir a la OFII sin alguien que hablara perfectamente francés).

Mi segundo encuentro con Doña Simpatía tuvo efecto. Nos separaba ahora sólo el escritorio. Me hizo una pregunta a la velocidad de la luz, y sólo pude extraer "consulta médica". Ah, yo me dije, "consulta médica", claro, a eso es lo que yo vengo, a preguntar cuales son las confusiones que tiene esta gente para enviarme la fecha de consulta médica. Y le dije a la doñita "si". Ella tomó su teléfono e hizo un par de llamadas. Luego, me miró con cara de insulto, me dijo un par de palabras pero menos entendí (quizás si me insultó). Luego me dijo que yo hablaba bien, que por qué le mentía... Tremendo rollo se armó la simpática... Al final de todo el lío, deduje que ella me preguntaba si yo había realizado ya la consulta médica. Me trató como se le trata a un trapo... jejeje, ahora puedo reírme pero en ese momento me provocó realmente agredirla. A las cosas que se pude llegar. jejeje

Ahora, respondiendo a las preguntas del primer párrafo. La integración a Francia no se decreta. Yo me integro sólo, no hace falta que nadie me ayude a integrarme porque hace parte de mi cultura como venezolano. Yo respeto al prójimo, respeto el sistema, respeto la infraestructura y respeto la esencia del país. No porque haya alguien que esté detrás de mí, ni porque me den folleticos (cosa que tampoco hacen) contaminantes para enseñarme a desenvolverme en una sociedad. ¿Cómo van a crear una oficina para la integración de los inmigrantes si existen muchos franceses que ni siquiera están en vías de integración? Si, franceses nacidos y criados aquí. Yo me integro porque quiero, porque me dieron educación en mi casa, porque me gusta vivir aquí, porque estoy tranquilo en las calles y porque puedo lograr cosas importantes, si no, me regresaría a mi país. ¿Cómo se integra, si eso es lo que se quiere, a un extranjero con esos tratos? ¿Haciéndolo sentir como un error de la humanidad?... Bueno, ya bajo un poco mi nivel de ira...jejeje. Encontré otro uso para mi blog, aunque imagino que muchos reirán con mi vivencia. Eso está bien, incluso uno debe aprender a reírse de uno mismo.



Como siempre, no se puede meter a todo el mundo dentro de un saco. Los prejuicios son dañinos, eliminan las particularidades de las personas. No puedo decir que todos los funcionarios públicos en Francia son así, ni mucho menos que todos los franceses son así. Es cuestión de algo que no quiero llamar suerte. Ya que Neruda lo dejo muy claro, pero puede que un día te tropieces con uno de estos personajes y otros días no. Es así, es la vida... y así es la vida.

Dos semanas más tarde, el bendito correo llegó.

Como complemento de este post y siendo acorde con la finalidad inicial de este blog, daré una luz sobre como marcha eso (OFII), en una breve enumeración.

1. Contacto 1, entrega de la planilla (En la OFII) que dan en la Embajada de Francia en Venezuela.
2. Recepción del correo físico (estamos tan acostumbrados a decir correo para el que es electrónico, que ahora hace falta especificar), ahí vendrá una carta en la que se fija la fecha y hora de la consulta médica.
3. Comprar el timbre fiscal indicado en la carta, 58 euros que arruinarán el mercado, se puede comprar On line.
4. Llevar una fotografía, el timbre fiscal y una factura del lugar de residencia. Ah, no se puede olvidar el PASAPORTE.
5. El día de la consulta, hacen una radiografía y después un medico te pregunta si fumas y si estás bien, al menos en mi caso.
6. Listo... Tienes Título de Estancia (Título de Séjour)

Espero sirva de algo...

P.S.: Creo que es el post que más me ha gustado. Estoy seguro que es por la desahogada... 

viernes, 16 de noviembre de 2012

26. ESTUDIANTE EXTRANJERO: DOS PALABRAS, MIL SIGNIFICADOS

ESTUDIANTE EXTRANJERO: DOS PALABRAS, MIL SIGNIFICADOS


Bienvenido a la realidad. Después de haber pasado por la locura de legalizar los documentos en el país de origen, un estudiante extranjero vivirá a la llegada a su destino, una etapa de vital importancia. Atrás quedan muchas de las experiencia obtenidas, atrás quedan muchas costumbres. El futuro de un estudiante extranjero es en si, él mismo.

Después de haber pasado algún tiempo sin escribir en esta bitácora,  hoy inicio el relato de lo que para mí representa, en este corto tiempo de estadía en Francia, ser un estudiante extranjero. Intentando además, concentrar las ideas y no extenderme en lineas innecesarias.

Ser estudiante extranjero no es en sí, una condición universal. Imagino que un estudiante foráneo en Chile tendrá otras dificultades que afrontar y otra manera de solventar los problemas. Por lo que quizás es importante puntualizar mi post a Europa, o bien, a la condición no menos importante de irse a un país con idioma diferente. Sin embargo, no quiere decir que las sensaciones no sean similares, dejar su casa es siempre fuerte.



Llegar al destino

Pese a cualquier prejuicio social, un estudiante extranjero debe predefinir su destino, apuntar hacia adelante y no detener su marcha. La vida esta llena de personas que sueñan, pero pocas logran sus metas. En Francia existen trabas para muchas cosas, solo hay que tener paciencia e ir poco a poco conociendo como funcionan los franceses.

El primer día, todo es alegría. No quiere decir que todo se acabe ahí. Pero ese día, uno se da cuenta de que luego de haber tomado una gran decisión, las cosas comienzan a marcar diferencia. Es una decisión que vira el rumbo de cualquier vida, es un cambio macro. Es algo que en el futuro dejará una huella imborrable.

Únicamente tengo dos meses y un poco más en Francia y aunque parezca poco, son muchas las cosas a las que he debido acostumbrarme. Cuando uno entra a un sistema en el que los códigos son diferentes a los acostumbrados el cuerpo reacciona de diversas maneras. La más usual es la depresión, sin embargo esta no se producirá, a mí parecer, de inmediato. En el inicio uno está ansioso por conocer todo, por intentar entender todo. Pero debemos darnos cuenta que no se puede internalizar toda una cultura en tan corto tiempo. Toda la información que llega es diversa, mucha es de vital importancia, otra no tanto. Sin embargo uno debe concentrarse en puntos neurálgicos que contribuyan a la integración. 



Mixturas

Desde el punto de vista personal, venir de un país en donde el prójimo no tiene, en la mayoría de los casos, una misma nacionalidad, trae a la nueva manera de vivir un reto importante. No se viene a Francia a vivir con franceses. Se viene a vivir con múltiples nacionalidades, a compartir con personas de diversas culturas en donde es importante mantenerse comprensible, abierto y universal.

La universalidad que da salir del país de origen es inmensa, tanto que puede utilizarse para cambiar la manera de pensar de cada quien, modificando los prejuicios y concentrándose en sí mismo. Vivir en Francia es también eso, cada quien a lo suyo. Aún no conozco a mis vecinos, si los veo en la calle no podría reconocerlos. Eso entierra a cada individuo en un hueco, en un espacio privado que debe ser respetado.



En Francia, y podría atreverme a decir que en Europa entera, las personas tienen un filtro, bastante desarrollado, de lo que expresan, de en qué momento lo hacen y en dónde. Además, no todos se muestran tal cual son. En mi edificio, todos se mueren por decir “bonjour”, es increíble. Pero más nada. Nunca he sido un vecinero, esas personas que andan pidiendo sal al vecino o un poco de azúcar para el café que no bebo. Pero aquí, se está a años luz de eso. La vida privada es algo serio en Francia. En la mayoría de los casos lo que se siente es la aceptación del prójimo pero sin ningún interés de conocerlo.

Sin embargo, la vida de un estudiante aquí se pasa siempre compartiendo en un entorno multicultural. En Francia es muy valorada la educación. Quien estudia, representa para la sociedad una fuente vital de progreso, un valor intrínseco de la vida y un sentimiento de lucha y de cambios. Venir a este país me nutre de alegría. Me pone de frente a todas las culturas del mundo y me llena de conocimientos.

La frase estudiante extranjero tiene mucho que significar, es una heterogeneidad de cosas, todas unidas representado un estilo de vida. De por sí, sólo ser estudiante reviste una gran fortaleza. En algunos casos no tanto. Muchos toman esa etapa de la vida como carecer de responsabilidades o como disfrutar de la vida hasta que la vida misma corte el ciclo. Por otro lado, la palabra extranjero tiene millones de connotaciones. En la mayoría de los casos, poco agradables. Reconociendo que los flujos migratorios a lo largo del tiempo no han sido resultado de mejoría. 

Al final, ser extranjero tiene un gran riesgo. Nunca serás realmente del país que habitas y en tu país te verán como el tipo que se fue, que ya no pertenece. Es un riesgo, sin embargo no dejo ni dejaré de ser venezolano. Mis costumbres van en mi sangre y hasta en la manera como respiro. Demostrando además, que un venezolano no es sinónimo de tercermundista... Somos gente buena.